SEXO

05. SEXO

COMO otros muchos seres de la creación, los humanos somos unos macho y otros hembra. ¿Qué le vamos a hacer? Así son las cosas y a quién no le guste que se aguante o que se cambie de planeta. Lo más bonito del asunto es que esta forma sexuada de la personalidad nos permite sacar adelante todas las cosas que hemos venido a hacer a este mundo con gran alegría y entretenimiento. Y no sólo estoy pensando en la conservación de la especie. Me refiero a  todo. Todo lo que tenemos entre manos los hijos e hijas de Dios exige una colaboración armoniosa entre ambos sexos. Así que malamente haremos las cosas si confiamos en los que nos predican la guerra de los sexos o la igualdad unisex. El camino para mantener la unidad armoniosa de la humanidad es primero la constatación de la diferencia, es decir, de la identidad de cada sexo. Y después la complementariedad es decir, la unidad. No es tan difícil de entender. Además la naturaleza de las cosas, que es más fuerte que cualquier ideología, se encarga cada día de demostrárnoslo. Las familias que funcionan son las que tienen armónicamente repartidos los papeles. Los hijos sanos son los que saben que no es lo mismo un padre que una madre. Las mujeres sensatas son las que se enamoran de hombres masculinos, y viceversa. Somos distintos. Así que si te encuentras con un animal que maltrata a su mujer no le digas que “es que somos iguales” porque le seguirá pegando. Lo que hay que decirle es, sencillamente, que no sea ANIMAL.

F. Javier Garisoain