REALIDAD

07. REALIDAD

LOS cristianos somos gente realista y práctica. Nuestros místicos más radicales y levitantes siempre han sido personas enamoradas de la realidad concreta. ¿No fue Santa Teresa de Jesús la que dijo que hasta en los pucheros anda el Señor? Pues eso. Este amor a la realidad que nos caracteriza nos hace libres como el explorador que abre los ojos y va hacia donde le da la gana. Libres como el niño que gatea por toda la casa. Libres como esas grandes aves que aunque parece que flotan “en las nubes” fijan cuando quieren su vista agudísima en el menor de los bichos terrestres. Los enemigos de la Iglesia nos suelen acusar de ceguera voluntaria pero ¿no serán ellos quienes tienen los ojos irritados de tanto prejuicio?. Algunos de esos ateos ideologizados son como el actor que está obligado a representar un papel. No pueden dejar que la realidad les influya cuando algo real contradice su teoría previa. Salen al mundo con el guión de lo que tiene que pasar y no admiten lo que pasa. Y si pasa lo niegan. Y si no pueden negarlo se tapan los ojos. Y como se tapan los ojos no ven y se pegan entonces la gran castaña. Los cristianos en cambio somos gente realista. No nos gusta invertir en esas fábricas de sueños nebulosos que son el cine o la televisión. Tampoco necesitamos drogas, ni decibelios, ni oscuridad para alimentar una fe supersticiosa. Nuestro Dios es real como la vida misma y hasta se deja tocar en el trocito de pan que comulgamos. Los cristianos no tenemos miedo a la verdad, ni a la vida, ni a la muerte. Por eso somos LIBRES.

F. Javier Garisoain