CONSTITUCIÓN

46. CONSTITUCIÓN

EXISTE una especie de fanatismo constitucional que parece olvidar que la tierra giraba antes de 1978. No es mala cosa que haya leyes positivas. Y puestos a tener leyes es razonable que haya siempre alguna más importante que las demás. Pero de ahí a exagerar el constitucionalismo como si detrás, o encima, o antes de la Constitución no hubiera mas que un vacío cósmico hay diferencia. De ahí a trasladar a esta nueva diosa la fe que los niños tenemos en los Magos de Oriente hay un trecho. (Una vez oí al político José Bono decir a unos niños que les iba a “hacer un regalo en nombre de la Constitución” ¡je!). En realidad la Constitución no ha constituido casi nada. La familia, los pueblos y ciudades, la empresa, la universidad, las reales academias y las regiones ya estaban ahí antes. La vida social y política de esto que llamamos España es un hervidero de cosas tan preconstitucionales como la mayoría de los españoles. Nuestros pastores han vuelto a condenar los proyectos de quienes pretenden cambiar la situación política mediante la violencia terrorista. Y entre otros argumentos han recordado que el marco constitucional es el que es. Pero que no se hagan ilusiones los talibanes de la Carta Magna. Que no olviden que la Constitución es de papel, y muy perfeccionable. Esta Iglesia, que ya era vieja en tiempos de los visigodos, respeta la legalidad y el poder que ha sido dado de lo alto al César, por supuesto, pero no se postrará ante ninguna ley humana que conculque esa otra “constitución” que nos reveló MOISÉS.

F. Javier Garisoain