CONSUMO

17. CONSUMO

- ¡EL consumo, hay que aumentar el consumo...! - Pero... ¡cielos! ¿qué haremos con tanta basura? - Pues nada, ¡a consumir basura! - ¡Habrá que reciclarla! - ¡Venga entonces! ¡a consumir bolsas de basura!. Vds. perdonen. Son elucubraciones mías. Ignoro si en alguna parte del mundo alguien habrá mantenido diálogo semejante. Pero no me extrañaría nada. Todo el mundo lo sabe: nuestra cultura es la del “usar y tirar”. Lo malo del “usar y tirar” es que al final tenemos que usar lo tirado; por eso está tan de moda el reciclaje. Usar, tirar y reciclarlo todo. Hasta las personas. Pero volvamos a “las cosas”. Hablemos del “hermano bolígrafo” -como bien pudiera haberlo llamado San Francisco-. Dicen que no es más limpio el que más lava, sino el que menos ensucia. Pues yo digo que no es más rico el que más consume, sino el que menos gasta. Los objetos materiales que antes se hacían a conciencia eran menos, pero duraban más tiempo. Uno era más libre a la hora de adquirirlos porque si los compraba era por necesidad y no por ese impulso irracional que nos despiertan la televisión y los “todoacién”. Sospecho que en manos de los viejos fabricantes éramos más libres de la misma manera que uno es más libre cuando compra una casa que cuando paga cualquier plasticada barata. Teníamos menos cosas, pero por más tiempo. Comprábamos menos veces, pero con cabeza. Eramos propietarios, ahora sólo consumidores. La solución no es reciclar, sino hacer las cosas bien. Eso nos haría más libres y más propietarios. ¿A quién no le INTERESA?

F. Javier Garisoain