DEMOCRACIA

26. DEMOCRACIA

NADIE como la Iglesia Universal (esa pequeña monarquía absoluta y vitalicia con sede en Roma) propone un fundamento tan sólido en cuestión de democracia. La Iglesia nos enseña que todas las personas (el pueblo) son libres y responsables. Y Ella predica que mandar (el poder) es servir. La Iglesia es partidaria de que todos manden algo, aunque sea en proporciones desiguales, y no de que unos pocos lo manden todo. Por eso, en el sentido originario del término, los cristianos somos más democráticos que nadie y así lo hemos demostrado cada vez que hemos podido y querido forjar sociedades cristianas. Si democracia significa “poder del pueblo” es evidente que aquellas sociedades cristianas que inventaron Europa y sus catedrales eran más democráticas que ésta masa eurofórica que moldean los ideólogos de Bruselas. La Iglesia quiere pueblos en los que los padres y las madres manden, los maestros manden, los alcaldes manden, los mayores manden, los responsables de cada cosa manden en esa cosa, y que hasta los reyes y los políticos manden. La gente es libre, por tanto debe ser responsable, por tanto debe mandar además de obedecer. Mucho se habla hoy de democracia, pero el único poder que dejan al pueblo los que realmente mandan es el poder de pedalear un ratito cada cuatro años en la máquina electoral. Lo demás está ya todo pensado. No estoy diciendo que el sistema sea malo -aunque lo piense-. Lo que digo es que este sistema tan cómodo se parece más a un higiénico gallinero moderno que a una DEMOCRACIA.

F. Javier Garisoain Otero