ELECCIONES

21. ELECCIONES

ERA una trampa. Menos mal que me he dado cuenta a tiempo. Los mensajes publicitarios me repetían a todas horas que elegir una carcasa de colorines psicodélicos para mi teléfono móvil haría de mí un hombre libre. He estado a punto de caer en la tentación. Yo creía que necesitaba ser más libre y como la atractiva propuesta estaba disfrazada de libertad... Sin embargo en el último momento un ángel me ha inspirado la solución. He elegido no elegir y hacer caso omiso de sus insinuaciones. Ahora sí que me siento libre. Libre como eran Adán y Eva antes de que el Demonio inventara la publicidad. Al fin y al cabo el que elige acaba siempre vinculado a su elección, esclavizado por su propia voluntad caprichosa. Así que si la libertad de elección es algo valioso prefiero gastarla en cosas más importantes. Ahora entiendo lo burda que es esta trampa de la elección permanente en la que las ofertas con que nos tientan son siempre finitas, y cada vez más parecidas unas a otras. No saquemos de quicio la elección de los colores en la estantería del supermercado. No somos más libres por poder elegir el ganador de Operación Triunfo. Ni por hacernos la ilusión de que elegimos al presidente del gobierno. Somos libres por naturaleza. No lo somos más porque nos lo recuerden. No caigamos en la trampa de reducir nuestra libertad a la elección del menú del día. Esta libertad misteriosa que tenemos los seres humanos es tan grande que se reduce al fin y al cabo a una única elección y consiste en aceptar -o no- la voluntad de Dios nuestro PADRE.

F. Javier Garisoain