ESPECTACULO

55. ESPECTACULO

LO peor de ser esclavo no es la obligación de hacer lo que te manden. Lo peor es tener que ver lo que quiera el amo, y tener que pensar en lo que no te interesa. La peor esclavitud, y la más sutil, es la del espíritu. Un nuevo servilismo está avanzando bajo una apariencia entretenida y “espectacular”. Los mayores inventos modernos son en realidad grilletes que nos atan con cadenas invisibles a cosas que ni nos van ni nos vienen. La publicidad atosigante de nuestros días es tal vez el mejor ejemplo de lo que supone “meter por los ojos” pensamientos y deseos contra la voluntad libre de las personas. No tengo nada que objetar al espectador que ve lo que libremente quiere. Lo que me preocupa es comprobar que esos inventos modernos han sido concebidos para una comunicación unidireccional y dictatorial en el más puro sentido de la palabra. La interactividad es muy débil en la prensa y la radio; y nula en el cine y la televisión. ¿Por qué se unen, cada vez con más descaro, los poderes políticos, económicos y mediáticos?. Lo que algunos pretenden no es más que un nuevo y amable esclavismo y para ello necesitan que nos convirtamos en tranquilos espectadores. La promoción del individualismo, la ruptura de la familia, el derrumbe de las instituciones intermedias, nos dejan solos, a merced del discurso único. Solos y espectantes en medio de la masa en las gradas de un estadio. Solos y adormecidos escuchando el hilo musical que otros deciden. Solos en el paisaje espectacular que el amo ha elegido. Espectadores de un espectáculo sin ESPERANZA.

F. Javier Garisoain