FUNDADORES

50. FUNDADORES

FUNDADORES es lo que nos manda Dios cada vez que vuelve a compadecerse de nosotros. Un santo fundador es una especie de profeta que, después de muerto, prolonga su voz y sus manos bienhechoras con una orden, una institución, una compañía, una obra, una hermandad, un movimiento, una empresa. Pero no seamos ingenuos: también el demonio tiene sus fundadores, esforzados anti-profetas cerradores de puertas, plantadores de árboles torcidos, sembradores de odios y mentiras. Contemos con todos ellos. Con los primeros, con los Santos, para ser fieles al espíritu de su fundación. Con los segundos, si es que tenemos la desgracia de militar o colaborar con alguna de sus obras malditas, para abandonarla sin pena en cuanto descubramos que nos repugnan los principios que dieron lugar a su nacimiento. No se puede discutir con un hereje otra cosa que no sean los principios del fundador de su herejía. No es posible reparar un daño crónico con maquillajes. Hay que ir siempre a la raíz. Para bien y para mal la clave está en los fundadores. Seamos fieles siempre al espíritu de los fundadores inspirados por Dios, por muy pobres que parezcan hoy sus resultados. Combatamos siempre al espíritu de los fundadores torcidos por mucho que reluzcan sus conquistas. Seamos fieles a los fundadores de Dios, empezando por el Fundador de la Santa Iglesia. Esforcémonos por resolver el problema planteado en su día por cada uno de aquellos otros fundadores. Esta clase de debates es la decisiva. Esta clase de combates es la FUNDAMENTAL.

F.Javier Garisoain