GLOBALIZACIÓN

53. GLOBALIZACIÓN

DESDE los tiempos de Juan Sebastián Elcano no se había dado tanto bombo a la redondez de este planeta. La Tierra es esférica (más o menos) pero su esfericidad no es como la de un globo sino todo lo contrario. La redondez de la Tierra no es fruto de la expansión sino de la concentración. No es una gaita que se infla, sino un perdigón que se esferiza en cada órbita. Por eso la globalización es una especie de herejía astronómica y geocéntrica contra la que debieran alzarse todos los sabios de la historia empezando por  Galileo. La globalización -suponiendo que sea tal- pone al mundo entero bajo la amenaza del estallido. (No se contentaban los poderosos maleducados con hacer de este planeta una gigantesca goma de mascar. Tenían además que ponerse a hacer globitos). Uno se siente intranquilo porque piensa que con esta presuntamente plena redondez terráquea un simple pinchazo pudiera provocar una pringosa catástrofe global más oscura que mil mareas negras. Todavía nos queda la esperanza de pensar que la globalización tal vez no sea más que el montaje redondo de cuatro orondos millonarios; una imagen virtual configurada por las columnas de numeritos que recopilan los ordenadores de los bancos; un juego de pompas de jabón. En cualquier caso alguien está empeñado en globalizarnos.  Y si no lo consigue llenándonos de gas el orgullo lo intentará dejándonos el vientre hinchado de nada, como el de los hijos del hambre. Alguien quiere hacer del mundo un globo... DIRIGIBLE.

F. Javier Garisoain