GUERRA

56. GUERRA

PORQUE así lo deciden los poderosos hablamos de guerra. Y creyendo contradecirles lo que hacemos en realidad es darles la razón cuando decimos “no a la guerra” porque con esta negación estamos dando por hecho que existe una guerra actual o futura sobre la que discutir. En mi opinión en el conflicto entre los gobiernos de los Estados Unidos e Irak no hay ninguna guerra de la que hablar. No al menos si utilizamos para entendernos la palabra “guerra” que define en su diccionario la Real Academia de la Lengua Española. Según esta docta institución “guerra” es una palabra de origen germánico que significa “pelea” o “tumulto”. Yo no veo ni pelea ni tumulto entre Estados Unidos e Irak. Veo efectivamente guerra en sentido extenso, una “desavenencia y rompimiento de la paz entre dos o más potencias” (primera acepción). Pero esta clase de “guerra”, como la que tuvo enemistados a los protagonistas de las películas de espias, lleva muchos años ya en el mundo. Lo que no veo ahora por ningún lado -al menos en Irak- es una verdadera lucha (RAE: “Pelea entre dos, en que, abrazándose uno a otro, procura cada cual dar con su contrario en tierra”). Aquí ya no se abraza nadie ni para bien ni para mal. Eso sería al fin y al cabo un gesto humano. No veo lid, no veo combate, no veo pelea, no veo contienda, no veo batalla, no veo riña, no veo guerra. Dos no guerrean si uno no quiere y está claro que Sadam Hussein, hoy por hoy, no quiere. Para centrar mejor la cuestión nos convendría atender y entender que el gobierno de los Estados Unidos no habla tanto de guerra como de “lanzar un ataque”, o lo que es lo mismo: de bombardear, de soltar miles de toneladas de explosivos sobre Irak y los iraquíes. Mejor que “no a la guerra” sería decir “no a la guerra preventiva”. Este concepto es el que ha sido condenado expresamente por la Santa Sede; y también por la Real Academia cuando la define como: “La que, contra las normas del derecho público, emprende una nación contra otra presuponiendo que esta se prepara a atacarla”. La guerra es uno de los jinetes del apocalipsis, pero no es el peor de los males. Que Dios nos libre de esas masacres teledirigidas a las que nos empeñamos en seguir llamando GUERRA.

F.Javier Garisoain