INCOHERENCIA

54. INCOHERENCIA

EXISTE una clase de incoherencia que tiene que ver con la humana fragilidad en el obrar. Es lo que algunos llaman apertura de mente, liberalismo de costumbres, o incluso enfermedad. En la Iglesia lo solemos llamar pecado. Pero hay otras incoherencias peores. Me refiero a las mentiras que se manifiestan no tanto en la práctica sino en la teoría, en el discurso y en los razonamientos. Son incoherentes, por ejemplo, los que rechazan lo militar mientras animan el reclutamiento de la mitad femenina de la humanidad; también los que aumentan la publicidad pero critican el consumismo; y los que nos atontan con la televisión y después se lamentan de que la gente no participe; y los que denigran a las amas de casa y luego no saben qué hacer con los niños, los enfermos y los ancianos; y los que piden una educación mixta en la infancia y fundan una asociación homosexual en la madurez; y los que viven del petroleo y no quieren petroleros; y los que reparten preservativos y quisieran frenar las enfermedades que causa la promiscuidad; y los que dicen que todos somos iguales y luego se extrañan de que un animal golpee a su mujer; y los que crean ciudades inhumanas y no saben atrapar en ellas a los terroristas; y los que niegan a Dios pero blasfeman de Él... Me temo que éstas y muchas otras incoherencias son peores que las vulgares flaquezas de los hombres. Porque cualquier intento teórico de justificación no hace sino multiplicarlas. Porque las incoherencias prácticas sólo se remedian pidiendo PERDON.

F. Javier Garisoain