PROJIMO

10. PROJIMO

¿QUIÉN es -HOY- nuestro prójimo? Las preguntas fáciles son las más difíciles de responder. Todo sería más sencillo si nuestro prójimo se estuviera quieto. O si nadie tuviera un coche con el que desaparecer. Los más viejos saben que hubo un tiempo en que el prójimo era el vecino, el plasta cercano, el incordiante que estaba siempre al lado, el amable compañero conciudadano. Pero desde que hemos inventado formas tan efectivas para aproximar a quienes no estaban próximos y alejar a los que estaban cercanos hemos distorsionado el concepto mismo de prójimo. ¿Para qué sirven los dos grandes inventos del siglo XX? El automóvil nos aleja veloz de los nuestros. Y cuando nos acerca lo hace de forma efímera. La televisión también nos hace viajar, con la mente, y nos separa de quien tenemos al lado, tal vez en el mismo sofá. El planeta Tierra está más lleno que nunca pero se está quedando sin prójimos para bien y para mal. ¡Al fin es posible vivir solo!. El superhombre existe y no tiene prójimos. Dicen que nuestra psicología animal está configurada para conocer y reconocer a un número limitado de personas, lo que en tiempos remotos podía constituir una tribu; lo que en tiempos recientes puede caber en una agenda de bolsillo. Pues bien, ahora, ni tribus ni agendas. El mito del superhombre urbano no tiene ni familia, ni amigos, ni prójimos. En realidad tiene más prójimos que nunca pero ¿qué vas a hacer por ellos? ¡Si sólo son fantasmas virtuales que nacen, ríen, lloran y mueren en las pantallas! ¡Que les den MORCILLA!

F. Javier Garisoain