SALVACIÓN

16. SALVACIÓN

SI no necesitamos salvarnos apaga la vela y vámonos. Si España y la galaxia entera van bien, pero bien de verdad, entonces no tiene sentido ninguna petición de socorro. Si esto es Jauja comamos y bebamos que mañana no existe... A veces me pregunto si no será el consumismo amnésico de este mundo autocomplaciente lo que nos está quitando la conciencia. No me refiero a la “conciencia de clase” que predicó aquel marrullero con apellido de cómico. Lo que me parece que se nos está quitando es la necesidad o, peor aún, la misma esperanza de ser salvados. Ya no nos sentimos necesitados. Ya no esperamos al Mesías. Ya no miramos al cielo a ver si llueve. Al fin y al cabo, si todo lo que se nos antoja se puede conseguir abriendo la cartera y soltando la mosca ¿para qué queremos un salvador? Si así son las cosas y no se puede hacer nada más que pagar y votar ¿por qué vamos a esperar un milagro? Si lo único que cabe esperar es que nos toque la lotería o que algún amigo gane las elecciones ¿dónde fundaremos otra esperanza?. El esquema cristiano no es este. No es este. Ni mucho menos. Un cristiano que nunca hable de salvación es un hereje por omisión. Los cristianos sabemos que la humanidad entera -incluido uno mismo- necesita un salvador verdadero. Esta es la cuestión: o lo encontramos o perecemos. ¿Quién nos salvará? -se preguntan los más conscientes-. Busquen ustedes. Busquen y comparen. Los cristianos sabemos que la salvación está en  Jesús, el hijo de Dios. No hay otro que SALVE.

F. Javier Garisoain