SUCESOS

09. SUCESOS

SI se ha caído al río un autobús en la India lo siento mucho, pero no quiero saberlo. Yo ya se que las cosas, como los aviones, se caen. Cualquiera sabe que es peligroso andar con un autobús demasiado lleno por un puente demasiado frágil. Maldita globalización que se divierte con estadísticas macabras. Y si hay asesinatos y locos sueltos que hacen locuras mire Vd. a ver cómo lo cuenta porque la locura es contagiosa ¿no lo sabía?. No sé por qué tienen que dar ciertos detalles escabrosos. ¡Que hay niños delante, caramba! Maldito sea este morbo tan humano y comprensible que nos hace esclavos de los titulares truculentos. No permitan que un mal entendido escrúpulo periodístico reduzca los sucesos a los dolorosos, desastrosos o trágicos. ¿Es que nunca suceden cosas buenas? La televisión ya no entretiene a los enfermos, nos pone. Tendrían que ser de detergentes y lejías todos los anuncios para borrar así las ronchas que nos deja en el corazón tanta telebasura teletruculenta. Yo no quiero ignorar la dureza de la vida. Quiero conocer la verdad. Pero no es verdad que pasen tantas desgracias. No es verdad esa proporción descompensada con que nos apabulla la información morbosa de los medios. El sol sale todos los días en el horizonte. Dios nuestro Padre sigue esperando, y sale al camino cada día por si se nos ocurre volver a casa. Por favor, quien quiera que sea el responsable, deje Vd. de atosigarnos porque con tanta miseria y tanta maldad en directo no va a conseguir que seamos más piadosos, sino que nos hagamos INSENSIBLES.

F. Javier Garisoain