TERRORISTA

39. TERRORISTA

VOY a brindar una idea a los terroristas. Y creo que esto es algo que debiéramos hacer más a menudo. Llevamos tanto tiempo gritándoles “asesinos”, “basta ya”, “dejad de matar”, etc. que no vendrán mal -además- algunas razones. Los terroristas necesitan reflexionar. Se que no hay peor sordo que el dinamitero, pero tengo todavía una pequeña esperanza de que me escuchen. Y no quiero desistir porque pienso que el oficio de terrorista deja mucho tiempo libre, y no te digo nada a los que han pillado y se mueren de asco en la cárcel. Un terrorista es por definición un derrotado que no se rinde o, mejor dicho, alguien que se cree que está derrotado pero que no se rinde. A alguien así no se le puede vencer. Porque dentro de su esquema mental cada derrota material sufrida será como un acicate que le anime a seguir su táctica inmoral y descerebrada. Lo que hay que hacer, insisto, es darles razones. Hay que brindarles ideas. ¿Qué pasaría, por ejemplo, si en vez de decirles “basta ya” les dijéramos: “tened hijos”? ¿Qué pasaría si consiguiéramos que se les pasara por la cabeza la idea de fundar una familia en vez de un comando? ¿Por qué no habrían de plantearse con toda la radicalidad de la gente desesperada el viejo lema hyppie “haz el amor, no la guerra”? A los enemigos de la familia esta táctica les parecerá aún más terrorista que la del tiro en la nuca. Me da igual. Yo se que la vida, y más en estas cosas tan primitivas y humanas, es sinónimo de sensatez. Y sé que al ritmo de la vida incluso estas aguas podrían volver a su CAUCE.

F. Javier Garisoain