VOLUNTAD

27. VOLUNTAD

TODA la doctrina revolucionaria que cristaliza en el siglo XVIII con Rousseau y compañía afirma que la ley, la justicia, el orden y todas esas cosas son fruto del consenso o de la voluntad general y no de un proceso racional de búsqueda de la Verdad. Esta locura enciclopédica es la que hace posible el desarrollo absoluto de un poder legislativo que, por ser voluntarista, rechaza cualquier principio trascendente o norma de derecho natural. Hay en la fábula genial de “El Principito” de Saint-Exupery un personaje que era un buen rey porque sabía dar órdenes. Podía decretar la puesta de sol y era obedecido porque lo mandaba cada tarde. Pero existen reyezuelos entre nosotros que no se resignan a ordenar las cosas según su oportunidad objetiva. Ordenan una puesta de sol por minuto y se molestan luego de no ser obedecidos. Legislan en contra de la familia y no les cuadran luego las cuentas de la demografía. Decretan el exterminio de las vidas no deseadas y se extrañan luego de que haya locos imitadores que maquinan su propio exterminio particular. La voluntad no tiene sentido si no se atiene a la verdad de lo que las cosas son. Y lo que las cosas son no depende de nuestra voluntad. Y si no depende de nuestra voluntad será porque depende de otra voluntad de Alguien que ha querido que las cosas sean así y no de otra manera. En fin, que la voluntad es fuerte porque somos libres. Ejercitémosla, que para algo la tenemos. Pero no olvidemos que la voluntad sin fundamento puede ser la voluntad del SUICIDIO.

F. Javier Garisoain