COMUNIDAD

62. COMUNIDAD

UNA comunidad es algo más que un estado y su burocracia, algo más que una circunscripción fiscal, algo más que un feudo electoral, algo más que una provincia administrativa y que un territorio constitucional con logotipo. Una comunidad vive en el espacio, y también en el tiempo. Y a veces más en el tiempo que en el espacio y si no que se lo pregunten a los gitanos, o a los judíos, o a los miembros de las congregaciones religiosas. Una comunidad verdadera necesita tener una idea central, o varias, y será tanto más fuerte cuantos más ideales comunes compartan sus miembros. Cuando faltan o se empobrecen esos ideales colectivos; cuando no se comparte de forma unánime una escala de valores; cuando lo único que importa -además del fútbol- es el beneficio individual y la convivencia se limita a un “tolerarse”, entonces la comunidad acaba deshaciéndose físicamente. Dice la Biblia que en vano vigilan los centinelas si Dios no guarda la ciudad. Es decir, que en vano vigilan los centinelas aquella ciudad que no tiene un mismo “dios” -ni siquiera un dios falso- para todos. Que en vano vigilan los centinelas de una ciudad dividida. Que en vano vigilan quienes al final no saben qué es lo que hay que proteger. La moderna ciudad relativista es indefendible porque no es una auténtica comunidad. Todos lo sabemos y por eso nos sentimos un poco huérfanos de Patria. Nosotros queríamos un “patriotismo comunitario”. Por eso nos deja tan fríos eso que llaman “patriotismo CONSTITUCIONAL”.

F. Javier Garisoain