RITOS

66. RITOS

LOS ritos son los actos reflejos o inconscientes de las sociedades. Son la respiración, o el latido común de cada grupo humano. Ninguno puede vivir sin ritos. Hasta los piratas, hasta los punkis, hasta los ácratas más destructivos necesitan ritos para tomarse un respiro y poder hacer las cosas según la costumbre. No se puede realizar siempre todo de forma creativa. Arrojar a un enemigo a los tiburones debió de parecer un castigo muy original al bucanero que inventó ese recurso penal. Luego se convirtió -al menos según las películas- en un rito. Todas las cosas nuevas o pasan de largo y se olvidan o se quedan entre nosotros en forma de ritos. Dejar de lavarse la cabeza es tan ritual para algunos como gastar champú y suavizante para otros. Los inventores de cada rito suelen levantar la bandera engañosa de la libertad como si los ritos que desean sustituir no hubieran ido también en su día acompañados de la misma insignia. Pero la cuestión no es si algo es nuevo o viejo. Lo importante son las categorías de bueno y malo. Y aunque esto lo sabemos de sobra, nos despistan demasiado esas etiquetas de “¡nuevo!” que se pegan en las esquinas de las cosas con la forma de una pequeña explosión. Los signos rituales, los uniformes, la nobleza, el saludo, la celebración, el juego, o la oración nos han acompañado hasta ahora y nos acompañarán siempre de una u otra forma. Es bueno que haya ritos.  Es tonto suprimirlos. Es inteligente renovarlos. Lo malo es que se vacíen de CONTENIDO.

F. Javier Garisoain